¿Los perros pueden ser gays? Lo más probable es que más de una vez te hayas hecho esta pregunta, pero quizá nadie te la ha respondido y en Louie Foodie te lo explicamos
Tal vez alguna vez has visto a dos perros haciendo cosas que no esperabas y probablemente o tomaste como una broma, como algo gracioso y quizá te surgió la duda: ¿los perros pueden ser gays, lesbianas o de alguna otra orientación sexual? ¿O solo están jugando? ¿Estás proyectando tus ideas humanas en ellos?
Spoiler: sí y no, y esto es todo lo que debes saber si estás sospechando sobre la sexualidad de tu perrito o cualquier otro que hayas visto cerca de ti.
¿Qué significa ser “gay” y por qué eso no aplica igual para los perros?
Cuando usamos la palabra “gay” para describir a un humano, hablamos de una identidad, es decir, una forma en la que esa persona se entiende a sí misma y siente atracción hacia personas del mismo género.
Pero los perros no usan etiquetas ni construyen identidades. No se nombran, no salen del closet, no luchan por el matrimonio igualitario, ni nada por el estilo.
Pero eso no significa que no puedan tener comportamientos gays. De hecho, sí pueden. Y los tienen.
Los estudios sobre homosexualidad en animales existen desde hace décadas. Se han documentado conductas homosexuales (o sea, relaciones de cualquier tipo entre animales del mismo sexo) en más de 1,500 especies. Entre ellas: pingüinos, delfines, jirafas… y sí, perros.
Entonces no, tu perro no está “confundido”. Tampoco está “jugando a ser gay” ni necesita “ayuda”. Está siendo un perro. Así de simple.
Algunas conductas comunes entre perros del mismo sexo incluyen montarse, juegos, vínculos afectivos intensos y duraderos, lenguaje corporal relajado y receptivo entre ellos e incluso el rechazo constante a perros del sexo opuesto y preferencia exclusiva por uno del mismo sexo… pero:
¿Cómo sé si mi perro “es gay”?
Aquí viene una parte importante: entre perros (y animales en general), la línea entre amor, juego y exploración no es tan rígida como en las sociedades humanas. Un perro puede montar a otro como muestra de dominancia, sí. Pero también como parte de su deseo e interacción.
Si tu perro muestra comportamientos sexuales o afectivos con otro del mismo sexo de manera repetida, exclusiva y voluntaria, no estás “humanizándolo” al notarlo.
Estás observando con atención. Y si eso te sorprende, tal vez es buen momento para cuestionar qué creencias aprendimos sobre lo “normal” entre la humanidad.
¿Hay que “corregir” a un perro por ser «gay»?
Un perro no necesita terapia, regaños ni “reeducación” por mostrar comportamientos homosexuales al igual que los humanos. No está descompuesto, no está “imitando” a nadie, no necesita ser separado del perro con el que se lleva tan bien.
La mayoría de las veces, quienes sienten incomodidad ante estos comportamientos… son las personas. Porque vivimos en un mundo que, por siglos, enseñó que la heterosexualidad era la única forma válida de afecto y deseo cuando no es así y los perros lo saben.
Los juegos entre perros suelen incluir montadas, lamidas y una enorme cantidad de contacto físico. Si hay consentimiento entre ambos, si ambos están felices y disfrutan, eso también es una forma válida de vínculo.
El cuerpo de los perros es parte de su lenguaje. Y ese lenguaje es libre e incluso fluido. Lo que pasa entre ellos no tiene por qué encajar en nuestras categorías.
Si tu perro tiene un vínculo afectivo fuerte con otro del mismo sexo, déjalos disfrutarlo. Observalos, y cuida que ese vínculo sea sano: sin competencia excesiva, sin celos y sin peleas.
¿Por qué es importante hablar de esto?
Porque aún hoy, hay personas que se sienten incómodas, burlonas o incluso agresivas si ven a un perro montando a otro del mismo sexo. Y eso dice más de nuestras ideas que de los perros.
Hablar de esto es abrir la puerta a una conversación más grande sobre diversidad, libertad, respeto y amor. No solo entre animales sino humanos. Si podemos entender que un perro puede tener un comportamiento homosexual sin verlo como algo malo… ¿por qué no aplicar ese mismo respeto entre personas?
Esto es lo que no debes hacer si notas estos comportamientos homosexuales en tu perro
- No regañes ni castigues a tu perro.
- No lo lleves al veterinario esperando “una cura”.
- No te burles ni hagas chistes ofensivos.
- No separes a los perros a la fuerza.
- No asumas que hay algo “mal”.
- Solo supervisa que el perro con el que está, se encuentre sano, pues ellos también podrían contraer alguna enfermedad o infección como cualquier otro humano.
¿Qué hacer si un perro tiene comportamientos «gays»?
- Observa sin prejuicio.
- Infórmate con fuentes confiables.
- Habla del tema con naturalidad.
- Asegúrate de que todos los perros involucrados estén cómodos y seguros.
- Y sobre todo: ámalos tal como son.
Recuerda que los perros no tienen etiquetas. Pero sí tienen emociones, vínculos y comportamientos complejos. Algunos de esos comportamientos se parecen mucho a lo que llamamos “ser gay” en humanos.
Tu perro no necesita una etiqueta para ser válido. Solo necesita tu respeto, tu cariño, y que no lo juzgues por actuar según su naturaleza.
Y si después de saber esto, aún te preguntas si tu perro es gay… quizá la mejor respuesta sea: ¿y qué si lo fuera? ¿No seguiría siendo el mismo ser maravilloso animal que amas?
Te mandamos saludogs.


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